sábado, 12 de julio de 2014

12-6-1

Nunca seremos capaces de imaginar como un pequeño instante, un insignificante momento, una frase en un bar, podría cambiar el devenir de una persona.

Los planes ya no importan, y lo que siempre importó ahora no existe.
La cabeza ya no funciona con claridad y lo único que evoca tu mente son dos ojillos rasgados sobre una sonrisa.

Estas perdido y parado sin saber que rumbo tomar, y mientras tanto el reloj sigue corriendo y tus pocas posibilidades de lograrlo se diluyen con el paso de los días.

Quizá lo mejor hubiese sido no haber entrado nunca en ese bar, no haber salido la noche de San Juan y por supuesto, nunca haber mirado esos ojos rasgados.

Ahora eres un loco mas al que no le importa nada, solo realizar la estupidez adecuada para que esos preciosos ojos vuelvan a mirarlo.

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