La luz del mediodía se filtraba por la ventana iluminando la estancia, el chico parpadeo varias veces hasta dejar definitivamente los ojos abiertos, mirando fijamente al techo, se paso las manos por la cabeza, intentando ahuyentar ese dolor de cabeza que se había vuelto tan habitual, poco a poco se incorporo hasta quedar sentado en la cama, apoyado sobre las rodillas mientras reprimía una arcada, la alarma del despertador volvió a repetirse por décima vez anunciando que ya llegaba tarde, se incorporo y camino a duras penas hasta la ducha.
El agua caliente caía en un tímido chorro, mientras se frotaba la cabeza, la mente del chico no pudo evitar evocar como tantas otra veces los errores del pasado, y reprenderle por ellos, estaba acostumbrado a espantar a sus fantasmas, pero en momentos puntuales la soledad y el miedo eran mas fuertes, una lagrima se deslizo por la mejilla uniéndose al resto de gotas que caían de la ducha, Rohan meneo la cabeza, intentando apartar la sensación de amargura y recuperar la compostura, solía pasar el tiempo solo, pero aun cuando estaba cerca de sus mas allegados la soledad y el miedo era mas fuerte.
Tardo apenas cuatro minutos en recorrer en moto la distancia que separaba su casa del camping, detestaba ese trabajo, el calor de la barra, los vapores de la cafetera, los clientes graciosillos, su jefe... pero si quería pasar el invierno no le quedaba otra que seguir con el.
A la una y cuarto de la madrugaba ya había terminado con el ultimo retrete, tiro el agua de fregar y limpio las balletas sucias antes de apagar las luces del local, bajo a la despensa, tomo el casco de la moto y salio a la calle tras cerrar con un portazo, se paro frente a la moto con una amplia sonrisa mientras escuchaba el ronroneo del ciclomotor al arrancar, se monto, se puso el casco y acelero todo lo que pudo, la noche no iba a esperarlo mucho mas.
martes, 21 de agosto de 2012
Introducción: Novela al Whisky
El corazón palpitaba frenético mientras el chico recordaba recostado sobre el escritorio, la sangre se le acumulaba en las sienes mientras el sonido de los latidos retumbaba en su cabeza como tambores de guerra.
Había pasado otra noche de esas, otra de tantas, los recuerdos se arremolinaban caprichosos en los rincones de su mente, mezclándose y cortándose haciendo imposible discernir en que noche había ocurrido que. No obstante era capaz de recordar con precisión a cada una de ellas, sus besos, sus caricias, el veneno que inhalaba con su amor helado, lo suficientemente intenso como para calmar su desdicha durante unas horas, volviéndolo aun mas desdichado.
En ocasiones se preguntaba si algún día seria capaz de bajar la guardia, de relajarse y descansar realmente, de estar a salvo, quizá en ese momento podría amar a una de ellas, pero poco después de preguntárselo, la vida le cercionaba de que ese momento no llegaría jamas.
Había pasado otra noche de esas, otra de tantas, los recuerdos se arremolinaban caprichosos en los rincones de su mente, mezclándose y cortándose haciendo imposible discernir en que noche había ocurrido que. No obstante era capaz de recordar con precisión a cada una de ellas, sus besos, sus caricias, el veneno que inhalaba con su amor helado, lo suficientemente intenso como para calmar su desdicha durante unas horas, volviéndolo aun mas desdichado.
En ocasiones se preguntaba si algún día seria capaz de bajar la guardia, de relajarse y descansar realmente, de estar a salvo, quizá en ese momento podría amar a una de ellas, pero poco después de preguntárselo, la vida le cercionaba de que ese momento no llegaría jamas.
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